Manifiesto fundacional

Somos conscientes de que la lucha por la recuperación del respeto a la vida por parte de
nuestra sociedad, tiene varios frentes, y es bueno que cada agrupación se centre en uno de
ellos, porque no todos somos capaces de hacerlo todo.

Hay personas e instituciones que tienen un don especial para la acción directa con las mujeres
embarazadas a las que todo su entorno las incita a abortar. Obviamente han de ser estas
personas e instituciones las que se dediquen a esta vertiente del apostolado de la vida; y los
demás hemos de prestarles todo el apoyo de que seamos capaces.

Hay organizaciones y personas especialmente dotadas para la movilización y para incidir en la
opinión pública y en la acción política. ¡Bendito sea Dios que tan generosamente reparte sus
dones!

Hay organizaciones y personas con el valor que se necesita para dar público testimonio y
defender en la calle la vida de los no nacidos, ante la violenta hostilidad de los promotores de
la cultura de la muerte. También éstas aportan a la causa de la Vida su granito de arena.

Hay personas e instituciones cuya oración taladra los cielos: a ellas hemos de encomendar
nuestro trabajo y nuestro testimonio en defensa de la vida.

Hay personas con vocación de servicio, dispuestas a echar una mano para cualquier trabajo
por sacar adelante con la mayor dignidad posible los rescates. Gente que incluso recogen en su
propia casa a la embarazada si no hay otro recurso.

La Plataforma BARCELONA ES VIDA tiene la firme voluntad de abrir vías de comunicación
con todo lo que se mueva a favor de la vida. De momento ha encontrado su lugar en la
promoción de los 25-V, incorporados recientemente al movimiento denominado "Marcha por
la Vida". De este modo nos sumamos al mayor movimiento mundial en defensa de la vida, que
empezó en Washington hace 38 años, y gracias a Dios se está extendiendo por todo el mundo.

Esta plataforma se ha marcado como objetivos la recuperación de la conciencia moral de la
sociedad, y la promoción entre los católicos del testimonio público en defensa de la vida, y la
oración. He aquí el argumentario en torno al que trabajamos:

Toda vida humana es sagrada y por tanto inviolable desde su principio hasta su fin
natural.

Denunciamos por ello el empeño de los "científicos" proabortistas en distinguir en el
vientre de la madre la vida y el "ser humano", con el propósito de definir un ámbito en
el que sea lícito acabar con esa vida sin que pueda afirmarse que se ha atentado contra
un ser humano.

Denunciamos asimismo las leyes promulgadas para fomentar el aborto so pretexto de
¡libertad sexual! y reproductiva, que pretenden haber encontrado los momentos (porque
son varios, a lo largo del embarazo) en que es legalmente lícito acabar con una vida que
no puede ser más que humana; pero que, según dicen, ¡no es la vida de un ser humano!

Recordamos que ese planteamiento perverso se ha dado en otros momentos de nuestra
historia respecto a la mujer, respecto a los negros y respecto a los judíos; apelamos a
esa memoria histórica para que nuestra sociedad entienda que motivos semejantes a los

que afectaron a mujeres, negros y judíos, han llevado hoy a las leyes a proclamar que un
ser humano, por el simple hecho de no haber nacido aún, no tiene el DERECHO A LA
VIDA que la Constitución se obliga a "garantizarnos" a todos.

Insistimos en señalar la aberración intelectual por la que, contra toda evidencia, la ley se
empeña en que un niño no nacido no es un ser humano, sino tan sólo "un bien jurídico"
de la madre; por lo que ésta tiene derecho a disponer de ese bien mientras no se empeñe
en matarlo sin que concurra alguna de las "causas justificadas" que marca la ley: del
mismo modo que un veterinario se niega a matar a tu perro o a tu gato simplemente
porque sean para ti un engorro, puesto que se lo prohíbe la deontología profesional.

Proclamamos con toda energía que si no es la ley (en nuestro caso, la Constitución)
la que nos otorga el derecho a la vida, sino que nos lo otorga la naturaleza (para los
creyentes es Dios el autor de la vida), esa misma ley no puede inventarse el "derecho"
de quitarla. Lo único que puede hacer es "proteger" ese derecho y hasta "garantizarlo"
si es capaz; pero no "darlo", ni menos "quitarlo" o "negarlo".

Denunciamos que una Constitución que pretende administrar el Derecho a la Vida es
una Constitución esclavista: porque sólo se puede disponer "legalmente" de la vida de
un ser humano, si éste tiene la condición de esclavo (o de "bien jurídico" de alguien).

Proclamamos que la legalidad no otorga moralidad. La ley puede autorizar y hasta
proteger y fomentar actos inmorales, como es el caso del aborto. Pero por encima de las
leyes del Estado, está la ley natural; y para los creyentes, la ley de Dios. Insistimos por
tanto que el aborto es una inmoralidad que gangrena y degrada a nuestra sociedad, por
más que lo promuevan las leyes. Por encima de éstas está la conciencia.

Denunciamos enérgicamente el gravísimo atentado contra la sociedad, que constituye la
ley del aborto: puesto que fomenta la irresponsabilidad sexual sobre todo del hombre, al
que desvincula totalmente del embarazo.

Denunciamos la malignidad de la ley del aborto, puesta al servicio del modelo de
sociedad de la "Nueva Era", empeñada en destruir la familia y la figura del padre,
dejando nuevamente sola a la mujer como antes de toda civilización y como en los
momentos de máxima decadencia de todas las civilizaciones que se han derrumbado.

Ponemos especial énfasis en la recuperación de la recta conciencia respecto al aborto.
La cultura de la muerte ha hecho y sigue haciendo enormes esfuerzos por cambiar la
conciencia de la sociedad y en gran parte lo ha conseguido, convenciendo a muchos de
que el aborto es un bien para la mujer (lo agregan al catálogo de sus "libertades") y para
su hijo aún no nacido.

Y por encima de todo queremos dejar bien claro que la mujer y su hijo aún no nacido no
son "beneficiarios" de la ley del aborto, sino sus víctimas; y que como tales, merecen
toda nuestra comprensión y ayuda.



Para asociarte a Barcelona es Vida, accede aquí